Hoy vamos a hablar de amor (YUHUU!). Esa fuerza indefinible que genera definiciones incomprensibles y reacciones en cadena generación tras generación. La violencia es definible, la libertad se puede comprender, así como las patatas fritas, América, el submarinismo y hasta la física cuántica es asequible si se le dedica el tiempo y las neuronas suficientes.
El amor no. Que raro. Todos saben lo que es, desde los más palurdos hasta los superdotados. No hay meritocracia en materias del corazón. ¿Pero si somos dos, hay una sola manera de entender el amor, o dos? ¿Es el mismo amor el que hay entre Laura y Jaime que el que hubo entre Jaime y Henriette o el que habrá entre Laura y Henriette? Si no recuerdo mal es una mera cuestión de factoriales. Wikipedia dice que la población del mundo mundial se estima en unos 6 billones (de personas, se entiende), así que si a alguien le diese por calcular los distintos tipos de amor que podrían existir ahora mismo, sería algo así:
6.500.000.000!= 6.500.000.000 x 6.499.999.999 x 6.499.999.998…(etc)
Y aún podrías elevarlo más si agregases las combinaciones entre todas las personas que existieron y existirán. Pero perdón, sabios del mundo, olvidé mis matemáticas, seguramente me equivoco, seguid pensando que el amor es un ideal eterno e inamovible.
¿Quisiste a todo el mundo igual? ¿Será tu amor inmutable a lo largo de tu vida incluso frente a una misma persona?
Y allí andan todos sueltos, buscando amor desesperadamente, como los galgos del canódromo, de los que también calculaba las posibilidades de que ganaran la carrera, corren detrás del conejo mecánico. ¿Y qué ve el galgo al ver al conejo de acero inoxidable, ven todos los galgos lo mismo o ven sólo la idea de un verdadero conejo que nunca vieron –si, galgos criados en cautividad-, ven siquiera o corren porque los otros corren, o corren para satisfacer una necesidad sin nombre?
Me presentaron a una rubia sueca llamada Amie, de esas despampanantes. Nunca tuvo novio más allá de dos meses. Hace un par de meses conoció a un egipcio infinitamente rico de esos que pagan 2000 euros por su “flat” en Ámsterdam-city-center (si si, lo llaman así, todo seguido, Amsterdamcitycenter). Ahora se quieren con desespero.
Conocí a otra chica; no era rubia pero si tremendamente inteligente. Se cruzó con un chico estupendo, que se le declaró. Ella le dijo que no, para gran sorpresa de todos. La chica estaba defendiendo su libertad con uñas y dientes, y no podía permitir que el amor se la arrebatase.
El comportamiento humano es impredecible. Y los flats en Amsterdamcitycenter tan caros. Y las rubias son encantadoras. Y las babies inteligentes son tan inteligentes. Y las canciones de amor tan decepcionantes.
No améis como los demás. Porque nadie sabe como aman los demás. Ni ellos mismos, ya ves.