Estar ahí

By engatussada

No estoy aquí para divertirte. No estoy aquí para odiarte, motivarte, iluminarte, embellecerte, ser el espejo en que ves todas las cosas. Eso es lo más difícil de comprender. Entiendes que los acontecimientos no tengan sentido, pero ¿las personas?

Todos esos secretos sucios que guardamos. Cuando aprenderás que lo secreto no es lo heroico, sino lo despreciable. Y si es heroico y lo oculto: ¿no pensarías que hay algo en todo ello de lo que me avergüenzo? Deberías, porque nadie es la excepción a la norma.

Y siempre piensas que él si, él es la excepción. Que somos dos excepciones que estaban destinadas a encontrarse –cuando la probabilidad se ríe y dice: no-. No sois ninguno una excepción, ni estabais destinados a encontraros.

Puesto que para la vulgaridad no existe la corona del destino. Lo vulgar contempla sólo el color gris del día a día, el hundimiento de las esperanzas, el desintegrarse poco a poco sin el reconocimiento de la inmortalidad.

Tal vez encuentres la felicidad en el color de las hojas que crujen bajo tus pies. O en un atardecer en las puntas de los dedos. O en un sorbo de hiperactividad. O en una almohada de bolas de nieve. O en los créditos de una película.

Y la excepcionalidad que deseas –pero que no te atreves a agarrar, porque no quieres pagar ese precio. ¿Pues qué esperabas, duros a cuatro pesetas? Harás tu camino sola, o no harás tu camino, sino el de otra persona (a ti saber cuál).

If you know what I mean.

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