Arxiu de Febrer, 2007

Serif

Dilluns, 26 Febrer 2007

No se decirme todavía si mi personalidad tiene serif o no. Tampoco se explicarme por qué me divierte tanto apostar mi materia cerebral contra el tiempo todopoderoso. Ni por qué por más que escriba o coma sigo queriendo fumar y como no me dejo fumar entonces siento agujetas de miseria en el holograma donde debería estar mi corazón. La desolación de haber decidido no fumar más deja una estepa donde antes había selva (casi) virgen. Tenemos que plantar árboles que resistan al viento, tomateras, matas de fresas, rosales, viñas, de todo, antes de que llegue el viento invernal y me deje sola y al descubierto baja la lluvia helada. Tenemos que hacer algo para que cuando extienda la mano no me encuentre con el vacío sideral. 

Mañana tengo cita con la suerte. Cuando pasa algo en mi vida que no puedo controlar suelo sacar las máscaras de los armarios. Me coloco la espada cruzada a la izquierda en la cintura, el arco lo cojo con la derecha, porque soy diestra, y las flechas me las pongo en el carcaj de colores que me diste. Ahora ya no tengo caballo así que voy a pie, pero igual me imagino trotando por las calles en busca de mi destino inmortal. Mañana no pondremos candelas a los santos, porque si gano el triunfo ha de ser solo mío. Mañana tal vez si, tal vez no, pero por si acaso sacaré el disfraz de los exámenes. Y ya sabéis, como decía mi abuelo, cuando enarboléis la espada, ¡atízales con el lado que pincha! 

Out of doubt, out of dark to the day’s rising
I came singing in the sun, sword unsheathing.
To hope’s end I rode and to heart’s breaking:
Now for wrath, now for ruin and a red nightfall!
 

…Ha llegado la hora de la ira, la ruina y un crepúsculo rojo…

(Tolkien natürlich!)

estropiciamiento

Divendres, 23 Febrer 2007

Prometí decir la verdad, sólo la verdad y nada más. Mientras leo vuestras envidiables diatribas me pregunto si esto también es mentir. Decir la verdad para mi es como producir yogures de la nada: no puedo, he de pasar por el supermercado; y al hacerlo, seguro que además de yogures traigo más cosas. ¿Lo entiendes? 

Están mintiéndote mi amor. Están mintiendo con sus palabras de literatura sudamericana y de tiempos verbales imposibles. Mienten más que hablan, más que escriben. Me arrancaría los ojos con cada frase que leo, frases que apestan a falsa retórica, intenciones de inmortalidad mal encubiertas. Vienen de descubrir los clásicos y ya nos están dando lecciones. Por eso tengo ganas de gritarles que yo no leo a Bodelér ni a Camís ni a Prust. Lee ciencia ficción conmigo y olvídate de todo eso. 

No se si me oyes. Además de yogures traje tiritas para las heridas y flanes para mejorar el humor. Y un libro de esos cutres que no se sabe muy bien cómo acaban en el Día. Quisiera dejar de sentir que algo está yendo terriblemente mal. Quisiera dejar de sentir que te me escapas y que es por eso que estoy llorando aunque bien podría ser que llore por otra cosa, por los yogures, por los flanes, por las palabras, por las hormonas, por… 

Quisiera que el haber empezado antes significase antes. Que todos los libros que leí y las cartas que escribí han sido registrados en algún sitio como pruebas. Quisiera poder gritarles que no saben nada, nada de nada, pero al abrir la boca se me ocurre que ni siquiera se si es cierto. Y que la única prueba que conservo, mi deneí firmado, tampoco prueba nada. Quisiera que un desconocido viniera a decirme “no te preocupes, todo va a ir bien”. Y poder creerle. 

Quisiera aplastar todas esas cabecitas repletas de novedades ideológicas, de planes, de excusas, de precios, de rebajas, de viajes. Lanzarlas contra la pared. Ver los sesos resbalando hasta el suelo. Seguramente eso me haría sentir mejor. Re-inaugurar columbine. Blood and fire. Si, eso estaría bien. Si conseguimos comprar un par de AKs por Internet. Ser una película de sábado por la tarde sólo por un día. Si, eso estaría muy bien. 

Y echo de menos algo, mientras todo se deshace como helados de verano, todo se ensucia, se pringa, se estropea.  

A.

ausser aus

Divendres, 23 Febrer 2007

Odio a la gente mala. Odio a la gente mala y lista. Odio muchas cosas en mucha gente, como esa sonrisilla insoportable de superioridad; o el ansia incontrolable por hacer daño a los demás; odio como miran por encima del hombro; odio como se creen mejores; odio como escriben frases indescifrables; odio como creen que lo van a conseguir todo. Odio mirarme al espejo y reconocer en mi a una de ellos. 

Hoy tengo mil motivos para odiarme por lo que soy y por lo que no hago. Hoy me toca bañarme en el caldo de la autocompasión. Llevo diez mil noches prometiéndome ser mejor y cada noche ha sido un fiasco más. No porque crea que siendo mejor seré merecedora de mis sueños sino porque se que necesito la confianza de saberme buena para poder disfrutar de lo que merezco. Y los hombres que se saben buenos, ¿saben serlo, o también se rebozan en el autodesprecio como yo, como los malos malísimos? 

Y me arrancaría el pelo y buscaría un látigo en la armería con el que fustigarme, pero eso ya no se lleva, ahora se llevan los blogs de confesiones, o encendería velas a los santos cuyo nombre desconozco solo por ver mañana en el espejo a alguien con quien pueda vivir en paz en vez de a esta máscara que, está claro, debe haber un error, porque eso no puedo ser yo. ¿O si? ¿Han abducido mi cuerpo durante la noche? ¿Se han llevado mis buenos propósitos? ¿Han robado mi corazón para venderlo en una feria de órganos falsamente donados? 

Porque esta semana he visto a demasiados gitanos y a demasiadas putas. Porque el veneno corre en mis venas y busca víctimas. Porque no llueve lo suficiente para desembarazarme de mis costras sentimentales. Porque la ambición inflama el hueco donde ayer había un corazón y la ira está pronta a estallar. Porque el suelo está mojado y el cielo seco. Porque me pesa en los huesos saber falsa la certeza de “pronto ocurrirá algo”. Porque no ocurrirá nada. Ojalá ocurriera.  

Porque alguien se ha llevado mi valor esta noche y vuelvo a ser una niña asustada. Y quisiera que alguien me llamara por teléfono y me diese una contraseña. Pero no hay nadie y aunque me la diesen, no sabría qué hacer con ella. Quisiera tener una espada hoy. No tener miedo de todo y de nada. Volver a la euforia, al otro extremo, al pico de la montaña donde el viento vuela libre. O alguien que me ayude a ser mejor y a que pasen los días y no pasen. 

Would that I could. 

A. 

E is MC kwadraat voordat de bom valt

Mit nach nebst naechst samt bei seit von zu zuwider entgegen ausser aus

(Sin embargo)

Dilluns, 19 Febrer 2007

Yo siempre tuve razón, lo supe desde el primer instante en que formulé mi primer pensamiento. Parecía tan imposible que pudiese ser de otra manera. Y es que lo sentía muy adentro, como cuando tienes sed sabes que tienes sed, cuando quieres un cigarrillo, cuando tienes la sensación de que te están mirando, y si, te están mirando, así lo sabía. Y si los demás insistían en equivocarse, ¿qué podía hacer yo? Pelearme no, era apenas una niña, y además muy tranquila, nunca me escuchaban ni me escucharían. Luego crecí demasiado despacio, para cuando había alcanzado la talla de los adultos ya me había cansado de llevarles la contraria y les seguía la corriente. 

Sigues la contraria. Llevas la corriente. 

Soy una persona de principios: no quiero hacer sentir a nadie como un idiota, y sólo te llevaré la contraria si pienso que mereces la pena. En eso me parezco a los holandeses, aunque pensaba que ese país era un invento fantasioso de mi padre, luego resultó que no. El truco es muy fácil: di que si a todo y luego haz lo que te de la real gana. Eso los bloquea momentáneamente, y en ese instante de indecisión todas las cartas son tuyas. Cógelas y no las sueltes: recuerda que ya te han dicho que si. 

Cuanto más descabellado el plan, más posibilidades de que esa sea la buena ruta. O como dicen en el señor de los anillos, cuánto más cerca del peligro, más a salvo estarás. ¿Por qué hacer el camino fácil, el que todo el mundo transita, el que tiene semáforos, peajes y zonas verdes de descanso? Puedes dar un rodeo, ver otros paisajes y evitar el tráfico de hora punta que agobia tu existencia. 

Si al fin y al cabo, todos vamos hacia el mismo agujero. Haz tu propio trayecto: que les jodan a los que se quedan sentaditos en la silla que compraron con sus ganas de vivir. Si cumples sus normas, ¿serás más feliz? El precio a pagar es muy pequeño comparado con ese atardecer. 

Yo dije que quería volar, y que volaría. Que sería exploradora en África, recorrería América a pie, buscaría oro, encontraría indios, vería los pueblos sin nombre de las civilizaciones olvidadas. ¡Malditos los que no me dejaron ser hombre hace tres siglos para embarcarme así sin más hacia el nuevo mundo! Me tocó ser mujer moderna y tuve que aprender a ir despacio cuando todo en mi gritaba, más rápido, más rápido. 

Pero yo había sabido siempre que tenía razón. ¿Qué importaba que dijesen, cuidado, por ahí no, cuidado, ese perro muerde, cuidado, esto es peligroso? 

Y cuando crea que dude, recuérdame que es sólo un espejismo, que siga yendo hacia delante, más lejos, hasta el maldito fin del mundo. Y no dejes que me conforme con menos, porque menos no es más.  

Recuérdame que cuando todo está de más, siempre queda un último “sin embargo” bajo el que refugiarte. Que sin embargo, se mueve.

A.

Cartas a Philip Morriz (4)

Dissabte, 17 Febrer 2007

Tan bonito como clasificar los diferentes tipos de color negro: negro dudoso, negro tranquilo, negro manzana, negro Zamora. La desfachatez de andar sonámbula por el metro mascando regaliz y comiendo yogur de fresa. Plantearse como le explicarías a tu madre que eres lesbiana sin serlo. Escoger la película de mañana por la noche cuando sabes que estarás en otro sitio. Imaginarme los itinerarios de tu vida al buen tuntún.  Así, y no de otra manera, se diseñan las vidas. 

Atreverse a imaginar lo inimaginable y descubrir que si, que lo inimaginable también cabe ahí dentro, en el cesto de posibles futuros. ¿Dónde se quedó lo imposible? Escribir la cuarta parte de una trilogía que nunca empezaste. Empezar los pensamientos por las consecuencias en vez de por las causas. Negarte a definir el inicio de la historia. Confundir el primer plano con el fondo. Usar el imperativo donde debiera ir el condicional.  Que cada minuto no te aleja, sino que te acerca, aunque no sepas a qué. Hay gente que paga por que le digan estas cosas. Pero viene en cualquier antología de las mejores poesías de la lengua española.  

Aunque de hecho, es un puro ejercicio de retórica.

A.

Escribir o K

Dijous, 15 Febrer 2007

Mientras decido en qué idioma sería más democrático pensar. Mientras escribir signifique algo entre un poco menos que pasar el tiempo y un poco más que aislarse, un intermedio entre pensar un poco y no pensar demasiado. Mientras me muerdo las uñas imaginando que saben a ketchup y sabiendo que estoy condicionando a mi mente, me imagino que es verano, ergo, es verano. No había nada más que hacer. 

Escribir, o Kierkegaard.  

Así que escribo, mientras pienso en cuánto vale cada palabra. Y tal vez en ello hallo la justificación perfecta. Kierkie, Kant, hasta Kafka (¿broma fácil?) tal vez sí (acentúa el si, aunque gramaticalmente eso sea un holocausto) valgan la pena. Estamos tan acostumbrados al conocimiento enlatado de fácil consumo que en cuanto se nos atraganta una frase exigimos que nos devuelvan el dinero.  

Escribir, o Kierkegaard. 

Tal vez la calidad de un escrito no se mida en la facilidad con que puedes digerirlo. Señores, esto no es un cine, aquí no os devolvemos el dinero si no os gusta la película. Tal vez estaba equivocada. Tal vez debiera aprender latín por cada cigarrillo que no fumo. Tal vez debiera dejar de imaginar, cada vez que mi profesor dice “la pata de la mesa”, que la mesa, efectivamente, se sustenta sobre cuatro patas increíblemente peludas. Y que cuanto más pelosa, más hermosa. Tal vez debiera buscar en el diccionario qué significa Dogmática y apuntarlo al lado de la definición de Inmanente.

La Dogmática Inmanente.  

Escribir, o Kierkegaard.  

Y es como si tuviese esporas en el cerebro, porque aunque esto empieza a parecerse cada vez más a una cruzada cristiana o a una travesía medieval, no se muy bien como, entre frase que no entiendo y frase que intuyo, mientras me voy escribiendo un guión de ciencia ficción para vivir, empiezo a encontrarle la gracia, y me descubro a mi misma riendo. 

Escribir, o Kierkie (así que escribo). 

 Ambas explicaciones no explican, naturalmente, nada; la una sólo explica lo que ella misma ha inventado; la otra se limita a inventar algo que no explica nadaLo negativo es, pues, la inmanencia del movimiento; es lo que desaparece, lo superado. Si todo sucede así, por negación, no sucede absolutamente nada, y lo negativo se convierte en un fantasma.”[K. dixit] 

A.

Bitter end

Dilluns, 12 Febrer 2007

No he adoptat aquest idioma
Que m’acull i em fa petita,
Mentre compto, tot em passa,
D’entre tantes escapades
Sento no haver portat res!
Són les paraules com vent
O són potser com el temps
I menys és més. 

Mentre escric, tot es deforma,
I el contingut ja no és forma,
I en cap llibre ja no em trobo,
Com si sempre hagués estat
Tan llunyana i tan propera
Quan em toques, ja no hi sóc,
I quan no hi sóc no se on era,
Excepte que tot em porta
A seguir. 

Sempre escales endavant,
Adjectiu rere adjectiu,
I al voltant tot va canviant,
Tot però no la llum matriu,
Jugant a carta tapada
Perquè he nascut amb estrella,
Apostant tota la vida
Contra els altres 6 bilions,
Què tal? 

No pensar en el bitter end,
No pensar en el tant per cent,
Sense opcions no hi ha incertesa,
I el camí és, o, tan preciós!
Per u, per mil o per dos,
En somnis veig les muntanyes
On ells veuen terres planes,
Però tinc per bones companyes
Les paraules que em doneu,

I les doneu.

[Aquest si, és meu, és meu][Un mal dia si escric en català]

La noche y Shyamalan

Dilluns, 5 Febrer 2007

En efecto, el cine de Shyamalan nace desde el precondicionamento absoluto respecto a la validez estética –validez, por otra parte, muy sobrevalorada por la crítica des experts- de la mirada. La condición tan extática como ambigua, así como la direccionalidad maravillosamente frugal del guión, verdadera vorágine de la historia, nos conduce hacia una inevitable retina cuyo fin (y principio) es siempre el mismo: devolvernos la mirada, absorber nuestros sueños y regurgitarlos en el hálito puro y sincero de aquellos que han ido más allá, una metáfora perfecta, en fin, de la doble mentira del film como idea. Así, el doble filo en el que se reflejan los ojos del extraño (Signs) danza en perfecto equilibrio con la absurda (pero no por ello menos pura) mirada de la protagonista de The Village y con la ceguera voluntaria del protagonista de The Sixth Sense, ceguera que, en este último caso, es condición necesaria, imprescindible y arriesgada para un correcto golpe de gracia (y de taquilla, sea dicho de paso). La mirada protege tanto como revela, y sólo la invocación de ésta en su forma más antigua (y por ello, pura) devolverá la historia su sentido primigenio. De esta premisa surge Lady in the Water. La circularidad del relato, la presencia indómita de un agua que simboliza los principios más oscuros y gelatinosos de la vida, así como la noche perpetua en la que se gesta el último trazo posible de fantasía dan lugar a una visión aún más abierta –abierta en exceso, incluso- de la convergencia entre lo real y lo irreal, la tierra versus el agua, la mirada versus el no querer ver. Pero para aquel que se atreva a abrir los ojos a la fulgurante explosión de veracidad, el castigo no será la ceguera, sino el cambio…el cambio que, como todo en Shyamalan, conduce a la restitución del orden de las cosas, rotas, pero inalteradas, en un bitter-happy end 

Marlenne Donnay, Essays sur l’impossible, pág. 63 [dentro del capítulo
La Nuit et Shyamalan], Éditions Prometheus, Lyon, 2006.