No se decirme todavía si mi personalidad tiene serif o no. Tampoco se explicarme por qué me divierte tanto apostar mi materia cerebral contra el tiempo todopoderoso. Ni por qué por más que escriba o coma sigo queriendo fumar y como no me dejo fumar entonces siento agujetas de miseria en el holograma donde debería estar mi corazón. La desolación de haber decidido no fumar más deja una estepa donde antes había selva (casi) virgen. Tenemos que plantar árboles que resistan al viento, tomateras, matas de fresas, rosales, viñas, de todo, antes de que llegue el viento invernal y me deje sola y al descubierto baja la lluvia helada. Tenemos que hacer algo para que cuando extienda la mano no me encuentre con el vacío sideral.
Mañana tengo cita con la suerte. Cuando pasa algo en mi vida que no puedo controlar suelo sacar las máscaras de los armarios. Me coloco la espada cruzada a la izquierda en la cintura, el arco lo cojo con la derecha, porque soy diestra, y las flechas me las pongo en el carcaj de colores que me diste. Ahora ya no tengo caballo así que voy a pie, pero igual me imagino trotando por las calles en busca de mi destino inmortal. Mañana no pondremos candelas a los santos, porque si gano el triunfo ha de ser solo mío. Mañana tal vez si, tal vez no, pero por si acaso sacaré el disfraz de los exámenes. Y ya sabéis, como decía mi abuelo, cuando enarboléis la espada, ¡atízales con el lado que pincha!
Out of doubt, out of dark to the day’s rising
I came singing in the sun, sword unsheathing.
To hope’s end I rode and to heart’s breaking:
Now for wrath, now for ruin and a red nightfall!
…Ha llegado la hora de la ira, la ruina y un crepúsculo rojo…
(Tolkien natürlich!)