Arxiu de Setembre, 2007

Maddie’s madness

Diumenge, 23 Setembre 2007


foto de http://www.screamingstones.co.uk/

Se ha convertido en el reality show más espectacular de Europa, además de en un muy buen negocio que hasta tiene marca propia. Los periódicos comprendieron la potencia del material mucho antes que los propios protagonistas y ahora le dedican su peligrosa atención en sus secciones diarias. No se vosotros, pero yo lo sigo paso a paso con el corazón en vilo en el 20 minutos: es delicioso. Mientras el mundo se derrumba sobre si mismo y el petróleo alcanza definitivamente su peak, mientras la ruta del hielo se abre por primera vez desde la separación de los continentes, mientras me voy enterando frase a frase y con cara de tonta de las barbaridades institucionalizadas de occidente, mientras mi ciudad entra en la fiebre tiránica del civismo impuesto, mientras todo esto, ya somos millones de personas a los que nos importa tres cominos y preferimos seguir el caso Maddie. ¿No es genial? Todo el mundo habla de Maddie, yo la primera, todos teorizamos, comparamos, leemos y practicamos nuestras capacidades detectivescas en el largo y amplio vacío que nos dejó la ausencia de Sherlock Holmes. Decía El País en un artículo de un día de estos que este follón llamado Maddie parecía escrito por un mal guionista. No podría estar más en desacuerdo. Llevamos cuatro meses de reality en la prensa escrita, que parece haber encontrado (¡al fin!) su auténtica vocación anteriormente suplantada por el disgustante Big Brother televisivo, y todavía no nos hemos cansado de ello: señoras y señores, eso es puro arte. ¿Y es que a quien le importan las menudencias dramáticas de GH si podemos especular en directo sobre una tragedia real?  Los McCann lo están pagando bien caro por su astucia y por su dinero. En cierto modo, es justo pensar que el poder encuentra también su contrapoder, y que la bola que ellos mismos lanzaron a un mundo al que no podía importarle menos qué había sido de su hija se rebota ahora contra sus mismos autores. Inocentes o culpables, nada de esto importa, porque todo el mundo debería saberlo ya, que el que juega con los medios, se quema. Nada de esto me importa si la diversión continúa un par de meses más, y cuánto más, mejor.  El misterio irresoluble de la inexplicable desaparición de la niñita nos fascina, es brillante, de novela. Suponemos que está muerta aunque no nos disgustaría un repentino final feliz si la encontrasen en un sótano portugués. Suponemos que los asesinos fueron los padres, y hay en ello un salvaje deseo de venganza mal contenido, venganza contra la eterna colisión de clases, contra el descaro de unos representantes encarnados de la desigualdad social que veraneaban felizmente (en mayo) en un complejo turístico-playero, pijo dónde los haya, y que no sólo descuidaron a sus hijos, sino que además tuvieron la prepotencia de pensar que su patria cadena Sky sería más eficiente en la resolución del caso que las fuerzas del orden portuguesas. Mientras miles de padres en el mundo se tragan como pueden la amarga desaparición de sus hijos, nuestros queridos británicos ondearon su pasaporte, hicieron un par de estratégicas llamadas a su muy bien conectada familia y se autodefinieron como el centro del mundo. Y vaya si lo consiguieron. Esperamos con impaciencia el desenlace.

Bittersweet victory

Dissabte, 15 Setembre 2007

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Había triunfado, había triunfado EN PUTAS MAYÚSCULAS. Había ganado la partida con incomparable estilo jugándome todas las cartas, una tras otra. Una jugada arriesgada, y estaba agresivamente orgullosa, y se me hace extraño saber que no tuve miedo en ese momento, que no se cómo no ví con total claridad, aunque seguro lo intuí en el proceso, el abismo moral que me esperaba ahí abajo caso de meter la pata, que hice todo lo que la prudencia me aconsejaba no hacer, que llegué hasta el final cuando tal vez jamás debía haber empezado. Estaba orgullosa. No. Mucho, muchísimo más que orgullosa. Estaba radiante. Porque dejad que me explaye: era la victoria más hermosa y más triste del mundo, de mi mundo, y mi mundo empezaba a ser algo mucho más interesante y descontroladamente adictivo que un mundo de rebajas.  

No siempre escribo palabras tristes. Hoy te invito, mi incomprendido/a freak, te invito a compartir el triunfo conmigo.  

La oleada cálida del éxito me cegó y me teletransportó a los suelos ignotos de una galaxia muy, muy pero que muy lejana. Intenté sujetar la sensación, anclarla dentro de mí para que se quedase pegada a mi piel, que me diese calorcillo durante el resto de mi vida, sabiendo como he sabido siempre que el tiempo la estaba ya devorando, comiéndose los pedazos de mi gloria fugitiva. No estabas allí para verlo y vas a tener que fiarte de mis muy imparciales sentidos. El temible jurado compuesto por cuatro profesores que me caían manifiestamente mal, uno que me empezaba apenas a caer bien y sólo por su acento, y uno al que adoraba me miró a la cara y me dijo que 

mi guión era ¡fascinante! ¡conmovedor! ¡increíble! ¡no se lo podían creer! ¡que hubiese logrado salirme con la mía! ¡teniéndolo todo en contra! ¡brillante! ¡extraordinario!¡wow! 

Paralelamente, los buenos señores (y señora) también manifestaron su odio sin tapujos por haber yo reventado las normas por todos los lados y pese a todo haber producido algo tan bueno que no habían podido rechazar, y mi ídolo, a.k.a (como sabéis todos) Xavi Pérez (top of the list después de la incomparable Eva Pujadas y junto a Fabio Tropea, Roca y Oristrell), me miró con evidente cara de asco y me dejó claro que la matrícula de honor, por encima de su cadáver, no por nada, sino por negarme yo a participar en el exclusivo contrato de una universidad que tiene el descaro de exigirte que tu trabajo de final de carrera sea exportable, rentable, y sobre todo, publicitable y referenciable. Un mito se derrumbó: ¿mr. Pérez me estaba diciendo eso?¿Era Posible, Posible así con mayúscula?¿Lo decía en serio? No, una puñalada así no me la esperaba de mi ídolo.

Tal vez no me hubiese dicho eso si hubiese sido tan pelota como los pelotas de mi desafortunada clase universitaria y le hubiese hecho saber a tiempo que, de hecho, yo le Adoraba y le hubiese montado un club de fans si no fuese que, igual que no creo en los taxis, no creo en los fanclubs. O tal vez no lo hubiese Adorado si en vez de escuchar medio muerta de vértigo las palabras increíblemente sabias que salían de este hombre que recitaba Macbeth como quien come pipas y que parecía saberlo todo, palabras que, cursi queda decirlo, me inspiraron y me hicieron y me transformaron en esto que soy, así como soy y como me ves, me hubiese molestado en hablar con él alguna vez para descubrir a tiempo que en persona era un gilipollas en toda regla, perfectamente asimilable en el marco de una universidad pública que se las da de privada, una universidad que, espantosa e inimaginable perversión, es puro ánimo de lucro, ¡kein Alma Mater für mich!, sede del conformismo autonómico y espina dorsal de la fábrica de consenso social, wannabe cantera de tv3, dios mío que vine a hacer yo aquí, ¡por qué no me fui a la Autónoma! 

Pese al hiriente trauma que representa ser echada a patadas de la universidad en la que tu has depositado tu (frágil) confianza, con la bendición, eso si, pero a patadas, tal vez sea lo mejor. He encontrado lo que quería y me he demostrado todo lo que tenía por demostrarme. He reasumido mi narrativa. Me han dado mi espada de caballero. No lamento nada estar orgullosa de lo que he conseguido, porque no es la cosecha de un día, sino de muchos años que he pasado peleándome con mis fantasmas. Han sido años de descalabros mentales y exploraciones salvajes. Ahora que he sido encontrada por quien andaba buscando ya puedo agarrar todo mi talento sin concesiones a la duda y partir hacia un futuro desconocido lleno de historias por contar y, cómo no, de cosas de las que quejarme. Porque será que la Hija de los Anarquistas (léase papá y mamá) no podía durar mucho entre los pijos. Y tenemos muchas cosas que hacer y muchos mundos qué cambiar, empezando por el nuestro. Y quien quiera, que se apunte. Y a quien le de miedo, que se quede. 

Pero, disfrutando una última vez de la dulce venganza consumada, escuchar una vez más una canción de bonitas palabras, sólo una vez más antes de ir into business, esta noche, oficialmente, una canción para la niña que no escucha canciones pero llora con las letras. Ahora que soy licenciada y licenciosamente escritora me permito indicar que esta canción va con mensaje subliminal.   

And I didn´t know where I was standing,
And I didn´t know what I was taking,
A hundred years holding to these hopes of mine.
And the wind will blow, if not, I´ll make him,
Oh! I swear to God,
I swear I´ll make him,
A million years holding to these hopes of mine…

And the world won´t stop and I can´t bare it
Oh! you have to admit it´s suffocating
A hundred years holding to these hopes of mine!
And the sun will shine and I will hate it
But I also loathe it when it´s raining
A million years holding to these hopes of mine

I know I don´t have to do this
Promise you´ll be waiting
Hold my hand and tell me
I don´t have to do this
I know this world is breaking
Can´t you see I´m aching
Hold my hand and tell me
I don´t have to do this
Promise you will help me
Leave it all behind

 

(Salvation/by Dover)

“The Wing Country”

Dijous, 6 Setembre 2007

Rejoice, because this blog is re-opened!

My script finally came to being and left me exhausted as one who has just given birth. Intellectual parenthood is some fucked up stuff. I registered my child and gave it a name. It was no longer a hundred pages, it was now officially a literary screenplay *humbly* named The Wing Country (El País de las Alas). It sounds better in English so if I go crazy enough I may even send it to the Warner or the Fox. I am now the proud owner of some totally useless moral and fiscal property! I am now an official writer! Rejoice! I’m 23, I’m a writer, I have no money, life is beautiful!   

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 images edited from originals at www.linkmesh.com

 And so it was done. So it was painfully written, word after word, idea upon idea, blood of my blood, flesh of my flesh, dream of my dreams and insanity of my, oh yeah, insanity. A very long sort of therapy, so to speak. All my demons took off and were set free to creep off the rest of the world. Hundreds of hours that landed me into total, official and public incomprehension. As I set the last line, I knew it was worth very little, yet of course, it was my child and how could I not love it? Darkness exploded with a sudden cherry-flavoured crash, an uncountable amount of moments released all at once. It was something warm, something tender, like freshly baked bread. Yet joy could not last long. I took my newborn child, kissed him goodbye and went to university, to the deliverance room. There I signed the contract and left the kid. That was my very signature. It was my child, but they would keep it.  I had had a baby and I had handed it to the beasts so it could be slaughtered. Such a lousy mother I would make. Now as I imagine my dreadful teachers dismembering every single character, every emotion, every fact, I fear not for my qualifications, but for my little world, which is about to be shamed and discarded. Oh my poor child! Ay, mis hijos! My poor red-haired Aurore, with her wondrous wings and magic touch, flying over the dreadful sea-storm to save her beloved ones. And the one-handed lighthouse-keeper, so wise and bold, fighting for those he cared about. And Aurore’s brother, coming to understand real human-nature, coming to see that not all that looks human is so, and vice versa. And Aurore’s beloved Victor, the wood-carver and world watcher, who would do anything for her, even leave his family behind. And Joris the dutch sailor, who had fallen into the trap and dwelled now in the cave of the beast, and was ready to run for his life. And Rita the wild and her gang, who couldn’t understand. And the Macbeth witches, who were blind but could see further. And God, ever watching everything. And the lighthouse on top, ever so magnificent, ever so white, and so high! Ever so magic to see all my craziness released, so wild the feeling. That was my story. You didn’t like it: I didn’t care. I had written it. It was mine. Now the ghosts are gone and I can fly, free of my ponies and oedipal traumas, like my alter-ego Aurore does, fly beyond acceptance. Or so I want to think. Now, my love, we’re taking the boat back to the Wing Country. Now you pack your words and I pack mine and we’re off to tell stories. I am not ashamed anymore. I don’t mind being a hopeless romantic as long as I can make fun of myself. And all of you who don’t or won’t like my story, I just have one thing to tell you: write your own tale, or shut the fuck up!          Truly yours,Aurora Euh, I mean, Altea

Almostthere

Dijous, 6 Setembre 2007

“Se hizo una grieta en el espacio temporal y la información desbordó las débiles redes ilusionadas que mantenían interconectado e intacto mi mundo de alienígena. Durante ese larguísimo instante, largo como todos mis sueños acumulados, como todas las autopistas del mundo sumadas y elevadas al cielo, todo se derrumbó, como se derrumban los faros por la noche. Aborrecí lo que había sido, lo que quería ser, mis palabras, mis ideas, mis ganas de cambiar algo y trascender más allá del día a día en el que parecemos estar irremediablemente enjaulados. Pierdo mi direccionalidad en el espacio vacío que conforma esta reveladora decepción”. Es algo así como cuando dices “mierda”. Voy a chillar. La grieta en el espacio temporal me dejó clavada en el centro del universo, donde sólo hay silencio y apenas alcanzo a oír la fecha de mi cumpleaños. Todos los relojes del mundo hicieron crack. La bolsa de Nueva York se desplomó cual gracioso castillo de naipes. La bofetada me arrojó al vacío sideral donde no hay respuestas ni preguntas. Me detuve un momento. Entonces me acordé. Yo tenía un faro al que atender y no había tiempo ya. El tiempo se agota tanto para los cursis como para los no tanto, y todos son iguales ante la ley de la escritora. Qué fácil es vivir sin miedo. Qué fácil cuando la ropa está plegada cada día y cobras el paro. Qué fácil saber que vas a seguir ahí durante un tiempo muy largo. Qué ganas de llorar por lo fácil que es todo. Quiero fascinarte una vez más pero se me escapa el fuego entre las manos por las insondables fauces de esa bestia que es mi inseguridad. Quiero brillar pero la oscuridad me ahoga los pulmones. Las palabras se devalúan y me devalúan a una velocidad de vértigo y siento que pronto no voy a valer nada, pasado mañana, menos que nada, y la inflación se cierne sobre las arterias temporales de mi vivisección. No voy a pedirte que me salves. Sólo necesito que me tiendas la mano para que yo pueda visualizar algo en la tiniebla del futuro acelerado. Extenderé mis extremidades metacarpianas sobre el teclado y conjuraré mis demonios una vez más, una última vez, déjanos salir Altea, déjanos salir, queremos vivir un poco más. Crear es morir muy lentamente. Crear es ofrecer tus fantasmas en una pública subasta de disparates, es vomitar recuerdos mezclados con fetiches y embadurnarte en la viscosa substancia del fracaso anticipado, crear es conjurar la vida de entre las sombras y ya vas viendo que revivir a los muertos se cobra caro en esta planta del edificio. A crear no te ayudan, te desayudan. A crear no te enhebran, te anudan. A crear te desnudan y yo no me recupero del crónico despelote. He parido mil bestias y sólo siento ganas de llorar. Ya no quiero que os gusten. Sólo quiero que me vistan. Porque me siento tan desnuda aquí entre todos los que os ocultáis debajo de las lógicas irrefutables y los postres de helado de fresa.  El espejo es un pozo por donde se escapa mi genialidad. La ducha me escupe imbecilidad presurizada. Voy a romper el cristal y cambiarme por la de adentro. Mientras por fuera me voy volviendo fea y marchita adentro el caos estalla y genera estrellas y meteoritos que bombean por doquier. Voy a chillar, a reclamar, a joder, a enredar, a saltar, a escribir. Hay millones de personas ahí fuera y ninguna de ellas está dispuesta a venir a romperme el corazón en persona.  

Me siento tan sola en mi mundo inventado que podría morirme de incomprensión. Quizá va siendo hora de recuperar el disfraz e irme de vacaciones. Vámonos a Cancún a quitarles las bragas a las finlandesas. Vámonos a contar pateras en el desierto y a filmar chamanes. Vamonos a hacer barricadas con los zapatistas. O a Cornellá pero vámonos.

Altea in the almostthere