Almostthere

By engatussada

“Se hizo una grieta en el espacio temporal y la información desbordó las débiles redes ilusionadas que mantenían interconectado e intacto mi mundo de alienígena. Durante ese larguísimo instante, largo como todos mis sueños acumulados, como todas las autopistas del mundo sumadas y elevadas al cielo, todo se derrumbó, como se derrumban los faros por la noche. Aborrecí lo que había sido, lo que quería ser, mis palabras, mis ideas, mis ganas de cambiar algo y trascender más allá del día a día en el que parecemos estar irremediablemente enjaulados. Pierdo mi direccionalidad en el espacio vacío que conforma esta reveladora decepción”. Es algo así como cuando dices “mierda”. Voy a chillar. La grieta en el espacio temporal me dejó clavada en el centro del universo, donde sólo hay silencio y apenas alcanzo a oír la fecha de mi cumpleaños. Todos los relojes del mundo hicieron crack. La bolsa de Nueva York se desplomó cual gracioso castillo de naipes. La bofetada me arrojó al vacío sideral donde no hay respuestas ni preguntas. Me detuve un momento. Entonces me acordé. Yo tenía un faro al que atender y no había tiempo ya. El tiempo se agota tanto para los cursis como para los no tanto, y todos son iguales ante la ley de la escritora. Qué fácil es vivir sin miedo. Qué fácil cuando la ropa está plegada cada día y cobras el paro. Qué fácil saber que vas a seguir ahí durante un tiempo muy largo. Qué ganas de llorar por lo fácil que es todo. Quiero fascinarte una vez más pero se me escapa el fuego entre las manos por las insondables fauces de esa bestia que es mi inseguridad. Quiero brillar pero la oscuridad me ahoga los pulmones. Las palabras se devalúan y me devalúan a una velocidad de vértigo y siento que pronto no voy a valer nada, pasado mañana, menos que nada, y la inflación se cierne sobre las arterias temporales de mi vivisección. No voy a pedirte que me salves. Sólo necesito que me tiendas la mano para que yo pueda visualizar algo en la tiniebla del futuro acelerado. Extenderé mis extremidades metacarpianas sobre el teclado y conjuraré mis demonios una vez más, una última vez, déjanos salir Altea, déjanos salir, queremos vivir un poco más. Crear es morir muy lentamente. Crear es ofrecer tus fantasmas en una pública subasta de disparates, es vomitar recuerdos mezclados con fetiches y embadurnarte en la viscosa substancia del fracaso anticipado, crear es conjurar la vida de entre las sombras y ya vas viendo que revivir a los muertos se cobra caro en esta planta del edificio. A crear no te ayudan, te desayudan. A crear no te enhebran, te anudan. A crear te desnudan y yo no me recupero del crónico despelote. He parido mil bestias y sólo siento ganas de llorar. Ya no quiero que os gusten. Sólo quiero que me vistan. Porque me siento tan desnuda aquí entre todos los que os ocultáis debajo de las lógicas irrefutables y los postres de helado de fresa.  El espejo es un pozo por donde se escapa mi genialidad. La ducha me escupe imbecilidad presurizada. Voy a romper el cristal y cambiarme por la de adentro. Mientras por fuera me voy volviendo fea y marchita adentro el caos estalla y genera estrellas y meteoritos que bombean por doquier. Voy a chillar, a reclamar, a joder, a enredar, a saltar, a escribir. Hay millones de personas ahí fuera y ninguna de ellas está dispuesta a venir a romperme el corazón en persona.  

Me siento tan sola en mi mundo inventado que podría morirme de incomprensión. Quizá va siendo hora de recuperar el disfraz e irme de vacaciones. Vámonos a Cancún a quitarles las bragas a las finlandesas. Vámonos a contar pateras en el desierto y a filmar chamanes. Vamonos a hacer barricadas con los zapatistas. O a Cornellá pero vámonos.

Altea in the almostthere

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