ausser aus

Divendres, 23 Febrer 2007 per engatussada

Odio a la gente mala. Odio a la gente mala y lista. Odio muchas cosas en mucha gente, como esa sonrisilla insoportable de superioridad; o el ansia incontrolable por hacer daño a los demás; odio como miran por encima del hombro; odio como se creen mejores; odio como escriben frases indescifrables; odio como creen que lo van a conseguir todo. Odio mirarme al espejo y reconocer en mi a una de ellos. 

Hoy tengo mil motivos para odiarme por lo que soy y por lo que no hago. Hoy me toca bañarme en el caldo de la autocompasión. Llevo diez mil noches prometiéndome ser mejor y cada noche ha sido un fiasco más. No porque crea que siendo mejor seré merecedora de mis sueños sino porque se que necesito la confianza de saberme buena para poder disfrutar de lo que merezco. Y los hombres que se saben buenos, ¿saben serlo, o también se rebozan en el autodesprecio como yo, como los malos malísimos? 

Y me arrancaría el pelo y buscaría un látigo en la armería con el que fustigarme, pero eso ya no se lleva, ahora se llevan los blogs de confesiones, o encendería velas a los santos cuyo nombre desconozco solo por ver mañana en el espejo a alguien con quien pueda vivir en paz en vez de a esta máscara que, está claro, debe haber un error, porque eso no puedo ser yo. ¿O si? ¿Han abducido mi cuerpo durante la noche? ¿Se han llevado mis buenos propósitos? ¿Han robado mi corazón para venderlo en una feria de órganos falsamente donados? 

Porque esta semana he visto a demasiados gitanos y a demasiadas putas. Porque el veneno corre en mis venas y busca víctimas. Porque no llueve lo suficiente para desembarazarme de mis costras sentimentales. Porque la ambición inflama el hueco donde ayer había un corazón y la ira está pronta a estallar. Porque el suelo está mojado y el cielo seco. Porque me pesa en los huesos saber falsa la certeza de “pronto ocurrirá algo”. Porque no ocurrirá nada. Ojalá ocurriera.  

Porque alguien se ha llevado mi valor esta noche y vuelvo a ser una niña asustada. Y quisiera que alguien me llamara por teléfono y me diese una contraseña. Pero no hay nadie y aunque me la diesen, no sabría qué hacer con ella. Quisiera tener una espada hoy. No tener miedo de todo y de nada. Volver a la euforia, al otro extremo, al pico de la montaña donde el viento vuela libre. O alguien que me ayude a ser mejor y a que pasen los días y no pasen. 

Would that I could. 

A. 

E is MC kwadraat voordat de bom valt

Mit nach nebst naechst samt bei seit von zu zuwider entgegen ausser aus

(Sin embargo)

Dilluns, 19 Febrer 2007 per engatussada

Yo siempre tuve razón, lo supe desde el primer instante en que formulé mi primer pensamiento. Parecía tan imposible que pudiese ser de otra manera. Y es que lo sentía muy adentro, como cuando tienes sed sabes que tienes sed, cuando quieres un cigarrillo, cuando tienes la sensación de que te están mirando, y si, te están mirando, así lo sabía. Y si los demás insistían en equivocarse, ¿qué podía hacer yo? Pelearme no, era apenas una niña, y además muy tranquila, nunca me escuchaban ni me escucharían. Luego crecí demasiado despacio, para cuando había alcanzado la talla de los adultos ya me había cansado de llevarles la contraria y les seguía la corriente. 

Sigues la contraria. Llevas la corriente. 

Soy una persona de principios: no quiero hacer sentir a nadie como un idiota, y sólo te llevaré la contraria si pienso que mereces la pena. En eso me parezco a los holandeses, aunque pensaba que ese país era un invento fantasioso de mi padre, luego resultó que no. El truco es muy fácil: di que si a todo y luego haz lo que te de la real gana. Eso los bloquea momentáneamente, y en ese instante de indecisión todas las cartas son tuyas. Cógelas y no las sueltes: recuerda que ya te han dicho que si. 

Cuanto más descabellado el plan, más posibilidades de que esa sea la buena ruta. O como dicen en el señor de los anillos, cuánto más cerca del peligro, más a salvo estarás. ¿Por qué hacer el camino fácil, el que todo el mundo transita, el que tiene semáforos, peajes y zonas verdes de descanso? Puedes dar un rodeo, ver otros paisajes y evitar el tráfico de hora punta que agobia tu existencia. 

Si al fin y al cabo, todos vamos hacia el mismo agujero. Haz tu propio trayecto: que les jodan a los que se quedan sentaditos en la silla que compraron con sus ganas de vivir. Si cumples sus normas, ¿serás más feliz? El precio a pagar es muy pequeño comparado con ese atardecer. 

Yo dije que quería volar, y que volaría. Que sería exploradora en África, recorrería América a pie, buscaría oro, encontraría indios, vería los pueblos sin nombre de las civilizaciones olvidadas. ¡Malditos los que no me dejaron ser hombre hace tres siglos para embarcarme así sin más hacia el nuevo mundo! Me tocó ser mujer moderna y tuve que aprender a ir despacio cuando todo en mi gritaba, más rápido, más rápido. 

Pero yo había sabido siempre que tenía razón. ¿Qué importaba que dijesen, cuidado, por ahí no, cuidado, ese perro muerde, cuidado, esto es peligroso? 

Y cuando crea que dude, recuérdame que es sólo un espejismo, que siga yendo hacia delante, más lejos, hasta el maldito fin del mundo. Y no dejes que me conforme con menos, porque menos no es más.  

Recuérdame que cuando todo está de más, siempre queda un último “sin embargo” bajo el que refugiarte. Que sin embargo, se mueve.

A.

Cartas a Philip Morriz (4)

Dissabte, 17 Febrer 2007 per engatussada

Tan bonito como clasificar los diferentes tipos de color negro: negro dudoso, negro tranquilo, negro manzana, negro Zamora. La desfachatez de andar sonámbula por el metro mascando regaliz y comiendo yogur de fresa. Plantearse como le explicarías a tu madre que eres lesbiana sin serlo. Escoger la película de mañana por la noche cuando sabes que estarás en otro sitio. Imaginarme los itinerarios de tu vida al buen tuntún.  Así, y no de otra manera, se diseñan las vidas. 

Atreverse a imaginar lo inimaginable y descubrir que si, que lo inimaginable también cabe ahí dentro, en el cesto de posibles futuros. ¿Dónde se quedó lo imposible? Escribir la cuarta parte de una trilogía que nunca empezaste. Empezar los pensamientos por las consecuencias en vez de por las causas. Negarte a definir el inicio de la historia. Confundir el primer plano con el fondo. Usar el imperativo donde debiera ir el condicional.  Que cada minuto no te aleja, sino que te acerca, aunque no sepas a qué. Hay gente que paga por que le digan estas cosas. Pero viene en cualquier antología de las mejores poesías de la lengua española.  

Aunque de hecho, es un puro ejercicio de retórica.

A.

Escribir o K

Dijous, 15 Febrer 2007 per engatussada

Mientras decido en qué idioma sería más democrático pensar. Mientras escribir signifique algo entre un poco menos que pasar el tiempo y un poco más que aislarse, un intermedio entre pensar un poco y no pensar demasiado. Mientras me muerdo las uñas imaginando que saben a ketchup y sabiendo que estoy condicionando a mi mente, me imagino que es verano, ergo, es verano. No había nada más que hacer. 

Escribir, o Kierkegaard.  

Así que escribo, mientras pienso en cuánto vale cada palabra. Y tal vez en ello hallo la justificación perfecta. Kierkie, Kant, hasta Kafka (¿broma fácil?) tal vez sí (acentúa el si, aunque gramaticalmente eso sea un holocausto) valgan la pena. Estamos tan acostumbrados al conocimiento enlatado de fácil consumo que en cuanto se nos atraganta una frase exigimos que nos devuelvan el dinero.  

Escribir, o Kierkegaard. 

Tal vez la calidad de un escrito no se mida en la facilidad con que puedes digerirlo. Señores, esto no es un cine, aquí no os devolvemos el dinero si no os gusta la película. Tal vez estaba equivocada. Tal vez debiera aprender latín por cada cigarrillo que no fumo. Tal vez debiera dejar de imaginar, cada vez que mi profesor dice “la pata de la mesa”, que la mesa, efectivamente, se sustenta sobre cuatro patas increíblemente peludas. Y que cuanto más pelosa, más hermosa. Tal vez debiera buscar en el diccionario qué significa Dogmática y apuntarlo al lado de la definición de Inmanente.

La Dogmática Inmanente.  

Escribir, o Kierkegaard.  

Y es como si tuviese esporas en el cerebro, porque aunque esto empieza a parecerse cada vez más a una cruzada cristiana o a una travesía medieval, no se muy bien como, entre frase que no entiendo y frase que intuyo, mientras me voy escribiendo un guión de ciencia ficción para vivir, empiezo a encontrarle la gracia, y me descubro a mi misma riendo. 

Escribir, o Kierkie (así que escribo). 

 Ambas explicaciones no explican, naturalmente, nada; la una sólo explica lo que ella misma ha inventado; la otra se limita a inventar algo que no explica nadaLo negativo es, pues, la inmanencia del movimiento; es lo que desaparece, lo superado. Si todo sucede así, por negación, no sucede absolutamente nada, y lo negativo se convierte en un fantasma.”[K. dixit] 

A.

Bitter end

Dilluns, 12 Febrer 2007 per engatussada

No he adoptat aquest idioma
Que m’acull i em fa petita,
Mentre compto, tot em passa,
D’entre tantes escapades
Sento no haver portat res!
Són les paraules com vent
O són potser com el temps
I menys és més. 

Mentre escric, tot es deforma,
I el contingut ja no és forma,
I en cap llibre ja no em trobo,
Com si sempre hagués estat
Tan llunyana i tan propera
Quan em toques, ja no hi sóc,
I quan no hi sóc no se on era,
Excepte que tot em porta
A seguir. 

Sempre escales endavant,
Adjectiu rere adjectiu,
I al voltant tot va canviant,
Tot però no la llum matriu,
Jugant a carta tapada
Perquè he nascut amb estrella,
Apostant tota la vida
Contra els altres 6 bilions,
Què tal? 

No pensar en el bitter end,
No pensar en el tant per cent,
Sense opcions no hi ha incertesa,
I el camí és, o, tan preciós!
Per u, per mil o per dos,
En somnis veig les muntanyes
On ells veuen terres planes,
Però tinc per bones companyes
Les paraules que em doneu,

I les doneu.

[Aquest si, és meu, és meu][Un mal dia si escric en català]

La noche y Shyamalan

Dilluns, 5 Febrer 2007 per engatussada

En efecto, el cine de Shyamalan nace desde el precondicionamento absoluto respecto a la validez estética –validez, por otra parte, muy sobrevalorada por la crítica des experts- de la mirada. La condición tan extática como ambigua, así como la direccionalidad maravillosamente frugal del guión, verdadera vorágine de la historia, nos conduce hacia una inevitable retina cuyo fin (y principio) es siempre el mismo: devolvernos la mirada, absorber nuestros sueños y regurgitarlos en el hálito puro y sincero de aquellos que han ido más allá, una metáfora perfecta, en fin, de la doble mentira del film como idea. Así, el doble filo en el que se reflejan los ojos del extraño (Signs) danza en perfecto equilibrio con la absurda (pero no por ello menos pura) mirada de la protagonista de The Village y con la ceguera voluntaria del protagonista de The Sixth Sense, ceguera que, en este último caso, es condición necesaria, imprescindible y arriesgada para un correcto golpe de gracia (y de taquilla, sea dicho de paso). La mirada protege tanto como revela, y sólo la invocación de ésta en su forma más antigua (y por ello, pura) devolverá la historia su sentido primigenio. De esta premisa surge Lady in the Water. La circularidad del relato, la presencia indómita de un agua que simboliza los principios más oscuros y gelatinosos de la vida, así como la noche perpetua en la que se gesta el último trazo posible de fantasía dan lugar a una visión aún más abierta –abierta en exceso, incluso- de la convergencia entre lo real y lo irreal, la tierra versus el agua, la mirada versus el no querer ver. Pero para aquel que se atreva a abrir los ojos a la fulgurante explosión de veracidad, el castigo no será la ceguera, sino el cambio…el cambio que, como todo en Shyamalan, conduce a la restitución del orden de las cosas, rotas, pero inalteradas, en un bitter-happy end 

Marlenne Donnay, Essays sur l’impossible, pág. 63 [dentro del capítulo
La Nuit et Shyamalan], Éditions Prometheus, Lyon, 2006.

El Can Cerbero: puertas de la modernidad

Dilluns, 29 Gener 2007 per engatussada

Esos perros están diseñados para oler las substancias alucinógenas y/o explosivas (la redacción de este panfleto panfletario no lo tiene claro). Que estén programados para abalanzarse sobre los ilegaláceos lo entendemos –consiste simplemente en adiccionar el can a esa sustancia en concreto, entiéndase, son canes felizmente cocalisérgicos o heroínocanábicos-; es por esto que el can de la ley reacciona ante el olor del ilegaláceo y sale disparado a velocidades lunáticas hacia la fuente bipedomorfa. Por fortuna la santa democracia piensa en todo y ha provisto a los canes de la ley, azotes del narcotraficante, de sus correspondientes bozales de diseño para evitar bajas colaterales entre los bípedos transeúntes del sistema metropolitano. Así, el can legal, correctamente bozalizado y segurizado, puede -con la eficacia característica de los lacayos del poder judicial- asaltar al bípedo narco sin causarle heridas que puedan ser presentadas como pruebas atenuantes durante el consiguiente proceso jurídico. Y aunque no se han realizado estudios sobre el posible trauma que podría tener que sobrellevar el sujeto en cuestión al verse derribado por tal temible (y peluda) fuerza canina, bozalizada o no, estamos seguros de que el gobierno español sabe lo que se hace. Al fin y al cabo –nos aseguran fuentes fidedignas que desean permanecer en el anonimato- estos canes legales son entrenados en las mejores universidades norteamericanas, hablan perfecto inglés y poseen, en fin, una experiencia encomiable en el sector de la seguridad ciudadana que ya quisieran para si algunos honorables doctorandos que jamás frieron un huevo. Los bozales, asimismo, son diseñados anualmente por prominentes figuras del mundo de la moda española, y rumores acreditados nos aseguran que ya está en las tiendas especializadas la nueva versión, firmada por Gárgara Ruiz de

la Estrada. De
la Estrada delineó los bozales cuidadosamente para que contribuyeran a reducir el (no demostrado) “riesgo postraumático del traficante”, pues estudios universitarios han demostrado (esta vez si)  que la visión de elementos naturales tales como flores, tallos, pájaros, y –hasta cierto punto- diversos astros celestes tiene efectos beneficiosos en condenados a muerte (fuente: New Sock Prestwood University).
 

Por otra parte, no sabemos nada sobre el entrenamiento que reciben los canes legales encargados de perseguir a los (presuntos) terroristas, ni siquiera si son, como en efecto bien podría ser, los mismos canes legales que se encargan de las detenciones de narcotraficantes pillados en posesión de estupefacientes, idiotizantes y agilipollantes varios. Aprovechamos la ocasión para difundir en este espacio público que The Real Spanish Academy recomienda siempre el uso del adjetivo “presunto” cuando nos referimos al sustantivo “terrorista”, no así cuando utilizamos la palabra “narcotraficante” (o, en su defecto, “camello”, acepción segunda del libro quinto). Esto, que a primera vista puede parecer incongruente o incluso paradójico, es en realidad muy fácil de comprender una vez se ha alcanzado la noción de que, obviamente, todos aquellos en posesión de, digamos, 20 quilogramos de substancias narcóticas son, evidentemente, traficantes, puesto que, en efecto, trafican estas substancias de un lugar a otro, mientras que de todo aquel detenido con, digamos, 20 quilogramos de explosivos, puede con seguridad afirmarse que los trafica, pero no que los terroriza. Ergo.  

La importancia global de estos factores relativamente diminutos, sin embargo, no debe menospreciarse. Así, el aumento presencial de leyes caninas, digo, de canes leales, legales y reales, es síntoma evidentísimo que la santa democracia de España se encomia y ufana  en pretender estar (o incluso, efectivamente, estar) a la caza del traficante y/o (presunto) terrorista. Si esto se hace solo con fines publicitarios o no es algo que la redacción de este panfleto panfletario desconoce; sin embargo parece lógico suponer que mantener a una flota de canes legales es un gasto lo suficientemente considerable para que en efecto, los canes no sean simples funcionarios sino que efectúen un trabajo real. Por otra parte, dado el elevado número de funcionarios humanos en el Reino de España, los redactores no pueden confirmar la veracidad de la anterior conjetura. Sin embargo, también hay que tener en cuenta la complejidad que una operación puramente publicitaria conllevaría, tanto a nivel de relaciones públicas intra y extra autonómicas como a nivel de satisfacción personal del can legal. Y pese a todo, para el propósito intrínseco de este panfleto, consideraremos válida la primera conjetura, es decir, que la santa democracia pretende en efecto incrementar sus niveles de eliminación de traficantes y/o (presuntos) terroristas, no tratándose pues de ningún ardid publicitario ni de ningún error administrativo. 

Es lógico pues suponer que el incremento de medidas anti narcotráfico y/o anti- (presunto) terrorismo responda a un incremento real del susodicho narcotráfico y/o (presunto) terrorismo. También pudiera ser que el (presunto) aumento del susodicho narcotráfico y/o (presunto) terrorismo fuese asimismo otro (presunto) ardid publicitario por parte de los susodichos narcotraficantes y/o (presuntos) terroristas. Sin embargo, una vez más, no profundizaremos en esta hipótesis, por lo demás perfectamente válida. Cabría preguntarse por qué la santa democracia presenta de repente tanto interés en desmontar simultáneamente el negocio del narcotráfico y el negocio del (presunto) terrorismo –con el consiguiente gasto en canes legales que esto representa, especializados cada can en un tipo de narcótico y/o explosivo e incluso pudiera ser –¡lenin no lo quiera!- en un tipo distinto de (presunto) terrorista-. Pues es conocido que narcotráfico y (presunto) terrorismo son negocios complementarios de los cuales se nutren diversos órganos (digestivos) de los funcionarios del gobierno (de qué gobierno, eso ya es otra historia)… 

Pag. 187-186 de La sociedad cerrada: disquisiciones, del capítulo El can Cerbero: puertas de la modernidad, Jorge Cornelio Bustamante. Ediciones Paneta, 1996, Barcelona.

Caminos

Dimecres, 24 Gener 2007 per engatussada

Peggy era una Tea y veía los caminos, los suyos y los de los demás, extenderse ante ella como regueros de fuego, iluminando la noche. Así lo contaba Scott Card en Alvin Maker –será mormón, pero es bueno, eh-. Peggy decía que el futuro no era nunca algo claro, sino una telaraña de caminos probables, un leitmotiv de infinitas variaciones. Y a cada elección, más y más caminos desaparecían, para dar lugar a uno solo, pero fulgurante, que finalmente se convertía en una única línea de fuego directa hacia la explosión final. Para cuando la explosión –la muerte, se entiende- llegaba, ya era demasiado tarde para predecir nada. Así lo descubrió la misma Peggy, para gran trauma suyo, cuando fue incapaz de predecir la muerte de su propia madre.  A los demás, que no somos teas ni torches, y que no podemos predecir el futuro, no nos queda más opción que seguir valientemente hacia delante (adelante, siempre adelante, plus ultra, further beyond) esperando ver los remolinos y las corrientes a tiempo para sortearlos como mejor podamos (‘tis not over till it’s over…). Os preguntáis, ¡cuántas veces no habré escapado a la muerte sin ni siquiera darme cuenta! Y recordáis aquellas veces en que sí os disteis cuenta -¿demasiadas? ¿calculáis el porcentaje?- llenos de pavor. Pero escapar a la muerte es bueno, si, lo es. Yo escapé tres veces a la muerte (que yo sepa, claro) y pensar en ello me da un poco de risa, mariposas en el estómago, chispitas en la cabeza. Qué bien, me digo, y a continuación me pongo a buscar más páginas en Internet que me den la solución que busco. ¡El gobierno no puede nada contra mi, porque escapé a la muerte! ¡Jo-jo! Por eso llevo siempre el signo ese que os hace tanta gracia, para recordarme a mi misma que al alcance de la mano tengo un souvenir que me dice, vivirás eternamente. Y aunque los entendidos en materia creáis que es el signo de la muerte (asociación neil-gayesca) en realidad la paradoja está en que es justo lo contrario…¡es el signo de la vida, la muerte lleva al cuello el signo de la vida! Y cuando los trámites burocráticos se hacen demasiado espesos, o cuando los idiomas no me alcanzan, como ahora, o cuando no entiendo un horario de trenes, o no contestas a mis mensajes, cuando no doy la talla, cuando no se qué escribir, cuando me siento sola y abandonada, dejada de la mano de dios (si, van god los, así se dice), godforsaken, o dejada de mi propia mano, cuando me miro al espejo y no veo la forma triunfante de mis sueños sino la personificación de mis pesadillas en esta imagen de un yo débil, un yo patético, yo sin recursos, yo perdida y yo atontada en la inmensidad de los arrecifes europeos, cuando todo esto se me acumula debajo de los ojos, es un acto sinusíticamente reflejo, me llevo la mano al cuello et voilà, me siento un poco menos vulnerable y un poquito más valiente (es un símil del “resplandor” de la historia interminable, que decía en su reverso, “haz lo que quieras”…). Y hago lo que quiero. 

Porque los símbolos tienen poder, el poder que nosotros mismos les damos. Y mientras me decís que “pseee” con la cabeza, vais guardando todos esos objetos inservibles a vuestro alrededor, el peine roto que me compré en aquél sitio, la factura del primer café al que me invitaste, una palabra que me inventé mientras pensaba en ti…oh si, cajas y cajas de objetos guardamos, y creemos que es falacia decir que podemos darle poder a un objeto, mientras ellos nos arrebatan poder a nosotros cada día, y nosotros, en nombre de la bienamada memoria, lo permitimos con benevolente sonrisa. Pero todo volverá a ir bien. Porque si no, no tendría ninguna gracia. Las puertas se abrirán otra vez lo justo para dejarte pasar de estranquis. Las palabras vendrán a ti. La burbuja volverá a enseñar tus sueños. Los mensajes serán contestados. Entenderás los horarios de trenes. Te reirás mucho y te acordarás con dulzura de los días en que te sentiste sola. Seguirás yendo adelante hasta el próximo obstáculo. Conocerás nuevos amigos increíblemente nuevos y te acordarás con placer de los poquitos que aún te esperan y te preguntarás con retintín si estos también durarán, o no, o cuánto. Cuáles desaparecerán en la niebla y cuáles no. El reloj irá marcando el tiempo, y el tiempo será bueno, bueno mientras tengas un libro, un diccionario o un gato en tu regazo, con la lluvia en la ventana, bueno mientras una toalla calentita te espere al volver de una excursión nocturna por estas calles que nunca acabarás de conocer. Bueno mientras ves una película y lloras, protegida por la oscuridad apestosamente aterciopelada. Bueno mientras te espero en el aeropuerto o en la estación de tren, y llego siempre muchos minutos antes, a veces incluso una hora antes, para simplemente sentarme y esperar a que vengas sabiendo que vendrás. Esperar, bueno, pensar, bueno, ayunar, bueno. Pasearás por estas calles que son más tuyas porque nunca fueron tuyas, tuyas porque un día tú les dijiste, “shh, es un secreto, me pertenecéis y os pertenezco”. Dejarás que la lluvia del norte te haga cosquillas mientras te acuerdas de las tormentas del sur, y te reirás, porque la lluvia del norte te trae noticias de su hermana sureña, y todo va bien. Y soñarás con el fin del mundo, cataratas de agua salada e inundaciones, diques rotos y gente chillando, bebés en los tejados, y sonreirás porque no puedes decirle a nadie lo maravilloso que es pensar en todo esto mientras rezas para que pase mientras aún eres joven y te quedan fuerzas para nadar, e imaginas las historias que pasarán, y las haces tuyas, y cuando te preguntan, en qué piensas, podrás decir “en el fin del mundo” y nadie te creerá. 

Y serás feliz, aún más feliz que ahora. Porque los que andan su propio camino son felices. No los que se quedaron a esperar que algo cambiase, pero si los que esperan a alguien en las estaciones de tren. Porque un día escogiste, y el dolor de tu elección y todo eso que dejabas a cambio de una oportunidad para volar, te hizo nacer alas de sangre coagulada. Y hasta cuando eres más feliz, sientes siempre el dolor de lo perdido. Pero cuando más triste estás, también tienes el placer de todo lo ganado. Y siempre ríes, y siempre lloras. Y te sientas a escribir paridas mentales, y disfrutas pensando en lo mucho que se van a aburrir los que lo lean.  ¡Haz lo que quieras!

A.

The flame

Divendres, 22 Desembre 2006 per engatussada

Junto las manos para que la pequeña brasa que alimento no se apague con la lluvia o con el viento, miedo me da que con sólo pensar “va a apagarse” sea como el “no pienses en el oso blanco”, igual que cuando te dije que el motivo por el que en el cuento de The Tell Tale Heart el protagonista debía confesar a gritos su crimen era el peso de su propio pensamiento: porque no puedes ocultar lo único que debes ocultar.  

Por eso me da miedo que al pensar, va a apagarse, la llama comience a descender y me abandone. Y tengo que abrazarla con todas mis fuerzas con estos dedos helados y arbóreos porque lo único que me importa es que siga ahí. Porque sin esta llama no soy nada. Yo no tengo vuestros talentos espectaculares, yo no se hacer oro del plomo ni conozco el elixir de la vida eterna, yo no se dar un si por un no, no se mezclarme ni conjurar una tormenta de imágenes a mis pies, no se crear fuegos artificiales en los ojos. 

Y mientras intento explicar un cuento de Navidad de mi para nadie, intento recordar cómo hacer para que dos palabras sean más que dos palabras, el óxido chirría en mis dedos pegados como membranas de pez, oh si, repetición, oh si, aliteración, oh si, paradigma, metáfora, comparación, y mi preferida, el palimpstemo, la llama brilla un poco más y mis dedos se hielan un poquito más, sólo un poquito más para escribir un cuento de Navidad. 

Y envidio vuestros talentos fulgurantes mientras mis dedos se van convirtiendo en pedazos de olvido, y admiro vuestras horas, vuestras risas, vuestro todo, mientras de mi corazón van saliendo los brotes de las raíces que no pude echar en el suelo y me suben por la garganta las palabras que no quise dejar salir y se me hacen flores en la laringe y aún y ya no puedo respirar. 

Escribiré un cuento de Navidad. Nadie sabe leer ya, pero escribiré un cuento de Navidad. Para demostrar que en la época de la electricidad todavía puede brillar una llama.

Fumadores versus no fumadores

Diumenge, 17 Desembre 2006 per engatussada

En mi próxima vida escojo reencarnarme en no-fumadora. Siempre he envidiado a la feliz parte de la sociedad que se autodefine como no fumadora, que fuma sólo en eventos sociales (de gorroneo, se entiende), denigra a los fumadores el resto del tiempo y los martiriza como si, en realidad, los fumadores no fuesen seres humanos que merecen el mínimo de respeto impuesto por la constitución. Tal vez fuera conveniente ampliar el artículo 14, para que quede más claro: 

Artículo 14Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. El hecho de fumar o no tampoco será motivo de discriminación. 

Protestad un poco, fumadores. Os tratan peor que a la suela de un zapato; os miran por encima del hombro como si fueseis portadores de una enfermedad sumamente desagradable y contagiosa. Os dicen que apestáis. Antes incluso de que encendáis el cigarro se os acercan para toser ostensiblemente. “Me molestas”, dicen los no fumadores por señas harto evidentes (eso cuando no lo dicen directamente). Mientras, se dan la gran vida con los impuestos que pagamos nosotros. 

Si, impuestos que pagamos nosotros. Los únicos impuestos bien vistos por la sociedad: los que pagan los fumadores. Seguid creyendo, si queréis, que el estado es tan caritativo como para invertir luego en darnos una muerte pacífica cuando nuestros pulmones revientan. El “estado caritativo” es un mito. Al estado le encanta que fumemos. Las autopistas españolas se construyen con los restos de nuestros pulmones. En los cimientos de las universidades están nuestros alvéolos destrozados. Y a vosotros, áureos no fumadores, también debería encantaros. Estamos pagando la educación de vuestros hijos. Pagamos el metro y los autobuses. Pagamos los centros culturales y las exposiciones de arte. Pagamos las piscinas y las bibliotecas. Pagamos los subsidios de los drogadictos (que curioso que, dado que el tabaco es “tan malo”, nadie nos subvencione a *nosotros* para dejar de fumar). Y cuando reventamos, nos ponen al final de la lista de espera, nos echan en una miserable cama de hospital, nos sermonean por haber sido tan estúpidos, nos mantienen en dolorosa vida el máximo tiempo posible (¡pa’que aprendamos!) y nos echan la bronca si intentamos fumar a escondidas. Total, que más les dará. 

Pero claro, tenéis razón. El tabaco es muy malo. Sois fumadores pasivos, y eso es terrible. También chupáis mil veces más los humos desprendidos por nuestra sanísima ciudad, pero eso no importa. Os sacáis el carnet de conducir mientras causáis irreparables daños psicológicos a los fumadores, acosándolos, denigrándolos, excluyéndolos. ¿O es que os pensáis que sienta bien ser rechazado constantemente hasta por los que se (auto) denominan tus amigos? No importa, merecemos sufrir y ser degradados mientras vosotros sacáis billetes en las budget-airlines. Vaya, hace unos días me compré un billete de avión por 40 euros, el precio de unos 15 paquetes de tabaco. Wow, me pregunto que es más malo para el planeta.  

Hay que segregar a los no-fumadores. No permitir que sus perniciosos humos nos alcancen (pero sus impuestos no los toquéis, por favor). Tengo una idea mejor: que tal si el dinero recaudado por los fumadores se dedicara exclusivamente a los que nos abrasamos la faringe con alquitrán. Podríamos hacer carnets de fumadores. Nos daríamos la gran vida, y a los demás que os jodan. Y a la hora de morir moriríamos como héroes sufrientes, arropados en un hospital de lujo lleno de flores financiado por nuestros propios cigarrillos. Pero no, eso no. Sois tan generosos y altruistas, siempre tan preocupados por nuestra salud y nuestra economía: venga pues, manifestaros para que ese dinero nos pertenezca en exclusiva. Pues es nuestro por derecho: ¿por qué lo habríais de disfrutar vosotros, vosotros que dedicáis toda vuestra energía a martirizar nuestras pobres almas, convirtiéndonos en constantes personas non-gratas? 

Entiendo que os moleste el humo del tabaco. Tenéis un sentido del olfato muy desarrollado. Yo también (aunque algunos ignorantes crean que el tabaco te despoja por completo de tus capacidades olfativas, no es así, al menos no en mi caso): huelo los perfumes con los que os acicaláis y me entran ganas de irme al lavabo a vomitar elegantemente. ¿Con qué derecho os quejáis de que os desplace nuestro olor cuando vosotros os dedicáis a rociaros en enormes cantidades de almizcle, cual animales en celo? Es repugnante. Y que decir de otras actividades sociales. Nos prohibís fumar en bares, restaurantes y discotecas, mientras vosotros os emborracháis hasta el límite y aprovecháis la excusa de la embriaguez para robarnos algún cigarro (¿no odiabais tanto fumar? un poco de consecuencia en vuestros actos, por favor). 

Me molesta veros borrachos, revolcándoos por la pista de baile, todo sentido de la dignidad perdido ya. Me molesta veros sobando a vuestros compañeros nocturnos, o sobando a los pocos que quedamos sobrios, insultando nuestro sentido del decoro y asfixiándonos con vuestro espeluznante olor a barril de vino tinto. ¿Quién me compensará por el daño psicológico que me causáis cuando pretendo sólo bailar, quién me compensará por las manos sucias que se alzan para tocarme, por los alientos agrios y la deprimente visión de los cuerpos humanos mezclados sin ton ni son? Pido discotecas para abstemios. Expulsad a esos borrachos apestosos. Si hay que fragmentar, fragmentemos democráticamente. Muerte a los hipócritas. 

Lo peor es que ni siquiera os dais cuenta que nada de esto importa. Fumar o no fumar, zonas libres de fumadores o no, todo esto es una cortina de humo (nunca mejor dicho). Poco habría de importarte el asfalto que tragas como fumador pasivo, cuando en 6 años el planeta entrará en un ciclo irreversible de calentamiento. Menos aún habría de importarte si lo comparas con la cantidad de mierda que tragas cada día al vivir en una ciudad, a la cual contribuyes doblemente si conduces. No me importa tanto tu evidente hipocresía (que al fin y al cabo es tan común que apenas se percibe ya) sino tu ceguera ante la obvia trampa que te prepara el estado: mientras tú ocupas tu mente en desprestigiar a los fumadores, ellos especulan con el piso (iba a decir la casa, pero eso ya sería recochineo) que nunca tendrás y el trabajo de tus sueños que tampoco conseguirás. Mientras se organizan debates sobre la perversidad del tabaco, tú dedicas el 80% de tu sueldo a pagar una habitación. Quizá esto te parece normal: no lo es. 

El estado es más listo que tú, primero, porque es una colmena de muchos individuos bastante más instruidos que tú, y segundo porque es más viejo, y tiene una experiencia de la que tú careces. Las cortinas de humo no son nuevas; ya sean hechas con guerras exteriores o con una falsa preocupación por el cigarrillo. Despierta ya: te engañan a ti también, haciéndote malgastar tu precioso tiempo y aún más precioso cerebro pensando en los 60 elementos cancerígenos del tabaco. De cáncer moriremos todos, fumemos o no. No te dejes arrastrar tan fácilmente por la solución fácil. Saca tu pancarta.

¡ME
LA SUDA QUE EL TABACO SEA CANCERÍGENO. CASA YA!
 

¡ME
LA SUDA QUE HABLÉIS O NO CON ETA. SUELDO DIGNO YA!
 

¡ME
LA SUDA QUE PEPITO MALVERSE FONDOS PÚBLICOS. IGUALDAD DE SUELDOS YA!
 

¡ME
LA SUDA EL IDIOMA EN QUE HABLEN. UNIVERSIDAD GRATUITA YA!
 

¡ME

LA SUDA SI

LA VICEPRESIDENTA ES LESBIANA. MEJORAS EN

LA SANIDAD PÚBLICA YA! 

Ay, divide y vencerás. Y dividen, y vencen.